Muere Dolores O’Riordan, vocalista de The Cranberries

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Dolores O’Riordan, la inconfundible voz de The Cranberries, una de las bandas más exitosas de los 90, ha fallecido este lunes 15 de enero  a los 46 años de forma repentina, según ha informado en un comunicado el representante de la banda irlandesa, que no ha especificado la causa de su muerte. La artista, intérprete de éxitos como Linger y Zombie, se encontraba en Londres grabando.

Un comunicado de la policía ha confirmado la información y ha añadido que el cadáver de O’Riordan ha sido hallado en el hotel Park Lane de la capital británica a las 9.05.

Nacida en Limerick en 1971, O’Riordan era la menor de siete hermanos y fue educada en el catolicismo. A la profunda fe católica de su madre debía Dolores su nombre. Ella no practicaba, pero se declaró admiradora del papa Juan Pablo II, a quien visitó con su madre en el Vaticano.

O’Riordan se unió a The Cranberries en 1990 (llamados entonces The Cranberry Saw Us), junto con el guitarrista Noel Hogan, el bajista Mike Hogan y el batería Fegal Lawler. Su salto a la fama llegó con su álbum de debut, Everybody else is doing it, so why can’t we? (1993), que incluía la canción Linger, sobre el rechazo y las frustraciones del desamor adolescente, que se convirtió en su primer éxito global.

“De adolescente, no me sentía atractiva, mi madre no me dejaba usar maquillaje”, explicaba O’Riordan en una entrevista con The Guardian el año pasado. “Era la chica rara, sobreprotegida, con un vestido rosa de flores y lazos en la cabeza, que tocaba el órgano en le iglesia. Mi madre me compraba la ropa, así que para mi primera sesión de fotos con The Cranberries, Noel me trajo un nuevo look y me dio un par de botas Doc Martens. Me quedaban grandes, pero aún así me las puse. De repente parecía una chica indie”.

No need to argue despachó 17 millones de copias en todo el mundo y convirtió a The Cranberries en una de las bandas más grandes surgidas del contexto del por entonces llamado rock alternativo. Gracias en buena medida a la voz de O’Riordan, impetuosa, sinuosa y libérrima, la banda irlandesa clavó esa combinación de furia y dulzura que caracterizó a muchas bandas de cierto rock alternativo de los noventa.

Tras facturar otros tres álbumes de estudio más, los Cramberries pararon, pero se volvieron a activar en 2009, con el propósito inicial de actuar solo en directo. Finalmente sacaron dos discos más, el último de los cuales, Something else, una colección de versiones acústicas y tres temas nuevos, vio la luz el año pasado. Entretanto, O’Riordan editó dos discos en solitario (Are you listening?, 2007; No bagagge, 2009).

En 2017 la banda anunció una gira con fechas en Europa y Estados Unidos. La banda tenía previsto actuar en Barcelona el 4 de junio y en Madrid, al día siguiente. Al poco de empezar las primeras fechas europeas, la gira se suspendió por problemas de salud de O’Riordan. La web oficial de la artista lo atribuyó a “razones médicas asociadas con un problema de espalda”. Poco antes de Navidad, O’Riordan publicaba un post en su perfil de Facebook en el que decía encontrarse bien y aseguraba que había hecho sus “primeros pequeños conciertos en meses”.

“Hola a todos. Aquí, Dolores. Me siento bien”, escribió también en Twitter la vocalista. Su último tuit, fechado el pasado 4 de enero, es una foto en la que sujeta un gato en brazos, con el mensaje: “Adiós, Gio. Vamos a Irlanda”.

Numerosos músicos quisieron rendir homenaje a la artista. Su voz, escribió el popular cantante irlandés Hozier, “cuestionó cómo una voz puede sonar en el contexto del rock, nunca he visto a nadie utilizar su instrumento así”.

O’Riordan padecía un trastorno bipolar, según la BBC. La sobreviven tres hijos, que tuvo con Don Burton, exmanager de Duran Duran, con quien rompió en 2014 después de 20 años de matrimonio.

Fuente: El País

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